A todo el que osa entrar

La vida es un laberinto, es un nudo, una acertijo al que hay que buscarle la respuesta. Muchas veces el dolor es el gran maestro y al descubrir la leccion más grande de todas, la vida es amor, comprendemos los grandes mensajes de la vida.

Toda luz tiene oscuridad, toda oscuridad tiene una luz. Que sea bienvenido todo el que osa entrar a mi mundo interno, ahora si, advierto que el que entra jamas sera el mismo.

martes, 20 de enero de 2009

Una Historia En Otra

—Existen momentos en la vida —decía el maestro sentado en posición de loto, —en donde una persona se ve enfrentada a muchas cosas a la ves. Uno no entiende porque las cosas cambian, y sinceramente, yo tampoco las entiendo.

La aprendiz observaba con atención sus ademanes al hablar. Ella lo conocía físicamente muy bien, pues pasaban casi todos los días juntos. Ella sabia cuando su maestro le tendía una trampa, o por lo menos casi siempre. Veía en sus ojos las verdades, en sus labios los temores y en su sonrisa cuando lograba algo que el deseaba, cuando una trampa funcionaba.

—Sabes, existen momentos en los que tenemos algo por tanto tiempo que no nos damos cuenta que todavía lo tenemos, se nos hace un vacío... —el entonces hizo silencio y corrigió sus palabras, —se crea una monumental costumbre.

—¿Como así, maestro? —pregunto la joven sentada de la misma forma en que el se encontraba. Se noto un pequeño disgusto en su rostro, pues a el no le gustaba el titulo de maestro, el sabia que solo era un guía, nada más y nada menos.

Tomando una bocanada de aire profunda y exhalando dijo, —hace mucho tiempo atrás existía en unas tierras lejanas un guerrero que ganaba cada batalla a las que se enfrentaba. Este gran guerrero estuvo en la alta estima del pueblo por muchísimo tiempo, ellos lo adoraban. Así comenzaron las leyendas y los mitos sobre el, hablando de como el era descendiente de los dioses y de como el poseía poderes de inmortalidad. —Se detuvo un instante mirando a las estrellas, meditando en lo que iba a decir. Tomo arena en sus manos y cerrando su puño las dejo caer por el orificio que deja su puño por la extrema interna de la mano. Como hipnotizando a su aprendiz, llevandola a visualizar mejor la historia y para que penetrara en las entrañas de su mente, haciendo más fácil el análisis del mensaje escondido.

Hablando ahora en un tono más firme, pero sutil continuo, —un día entonces el gran guerrero se enfrento a un granjero, un hombre viejo y flaco.

—¿Por qué a de un hombre tan poderoso, va a enfrentarse a un pobre viejo? —pregunto ella con una curiosidad lógica.

—Por el derecho a la mano de su hija. El guerrero lo hizo por el amor, o tal ves la lujuria que sentía por la hija del viejo. —Contesto el maestro, así satisfaciendo la curiosidad de la joven. —Una ves en el campo, el guerrero saca su espada y la arremete en contra del viejo, este la esquiva con poca dificultad porque aunque el guerrero era fuerte, él era muy lento. Combatieron todo el día hasta llegar la noche. El viejo con solo velocidad llevo el menor peso de la batalla, el guerrero había utilizado toda su fuerza y estamina para intentar darle un solo golpe mortal. El viejo entonces con su bastón le dio un golpe en la rodilla haciendolo caer de bruces y luego un golpe en la cabeza, dejandolo inconsciente. El guerrero entonces cae en una depresión, una tristeza agobiante porque por una sola caída había perdido la gloria que había formado en si por muchísimo tiempo. Nunca había caído así que no sabia como trabajar con una situación como era la derrota.

Ella lo miro intensamente a los ojos —no entiendo...

Piensa querida, existen momentos en nuestras vidas en las que estamos tan alto, por tanto tiempo que nos vemos invencibles, inmortales. Hay momentos en los que nos vemos derrotados, se nos hace caer de rodillas al suelo y nos preguntamos como algo tan bello, termino tan destrozado. No nos damos cuenta de que nada a cambiado y que los dioses solo nos han dado una oportunidad para crecer, una oportunidad para mejorar. Hacernos ver que no somos perfectos, pero dandonos la oportunidad para acercarnos a esa perfección.

—¿Que hizo el guerrero? ¿Se recupero? —pregunto la joven con mucha curiosidad.

Esa parte de la historia te toca a ti escribirla —el maestro la beso en la frente y se acomodo en la arena para acostarse a dormir. —Se nos acaba la comida, pronto tendremos que salir de este desierto. —Agrego el maestro antes de quedarse en silencio.

Ella no respondió; el sabia que ella estaba al borde de un gran cambio y que las cosas iban a mejorar.

Entre Poemas y Fotografías

http://umbracorax.deviantart.com