Escrito el 6 de marzo de 2009
“Al mal tiempo, buena cara” así dice uno de los refranes puertorriqueños más conocidos, pero ¿Que ocurre cuando ese mal tiempo no muestra ninguna señal de desaparecer y de traer consigo nuevos comienzos, momentos de mejoría? ¿Que sucede cuando la crisis es sumamente abrumadora y no se ve una opción viable para poder escapar y crecer fuera de esta?
En un momento donde los suicidios en Puerto Rico están en sus números más altos y la crisis económica es tan difícil para la clase trabajadora y en si para todas las familias del país, ya que su único sustento se ve amenazado, la solución de todos los problemas parece ser el problema más grande al momento. Son los empleados públicos los que llevan la carga de servirle al consumidor y son ellos los que sustentan la economía de nuestro país, dejando claro que estoy muy consciente de la crisis mundial, pero empecemos por el micro que a la ves es nuestro macro, Puerto Rico.
Si se piensa en la situación actual donde se amenaza con una medida que pretende despedir a por lo menos 40,000 empleados públicos para “arreglar el problema” entonces ¿Que se esta arreglando? Veamos esto desde una perspectiva lógica y real. Se despedirían 40,000 empleados públicos, la mayoría de ellos siendo jefes de familia, lo que afectaría la economía de una familia nuclear, destrozando los fondos y la situación económica de un micro social que es la familia. Ahora llevemos eso a los miles de empleados públicos que se quedaran sin empleo. El estado benefactor no va a poder sustentar las perdidas de empleo, en otras palabras La Oficina de Desempleo no va a poder sufragar lo millones de dólares que se van a necesitar para brindar un servicio a estas familia.
Se dice que el plan para aquellos que renuncien va a ser uno incentivo, pero ¿Un incentivo de $5,000 o $2,500? ¿Para cuanto tiempo da este dinero para un padre de familia, para una madre soltera o una persona que tiene que pasar pensión? Este dinero se dice que es para que el empleado cubra el costo de un adiestramiento en otro trabajo, ¿Pero cual? Las empresas privadas también están haciendo recortes y ellos no están sujeto a las políticas publicas que protegen a los empleados públicos.
Entonces yo me pregunto ¿Donde esta el orgullo puertorriqueño? ¿Hemos sido tan amaestrados en realidad? ¿Hemos estado enjaulados por tanto tiempo que ahora nos da miedo salir de nuestras jaulas y atacar como las fieras que pretendemos ser? Se me es muy interesante el comportamiento del puertorriqueño, pues ante los de su misma especie son las fieras más grandes, pero ante otros seres son los más dóciles y amaestrados, tanto así que llegamos al punto de creer que los senadores y gobernadores son más que nosotros. Una ves mi tía me dijo “la ignorancia es atrevida” pero yo solo puedo replicar con “la ignorancia nos hace cobardes”, porque tememos a lo que no conocemos, tememos a lo que no podemos entender. Es tiempo ya de que entendamos que los gobernantes le tienen que temer al pueblo pues fue el pueblo los que los puso en su lugar de poder. Poder que no les pertenece pues bajo la democracia ese poder le pertenece al pueblo. Ellos nos tienen que temer a nosotros, pero ellos que engordan cada día más y se llenan su panza con el dinero del pueblo, saben que el puertorriqueño se a vuelto manso, a perdido su furia, su fuego y lo peor es que a cedido su poder a seres que no lo merecen.
Alguien me puede contestar porque hoy, 6 de marzo de 2009 en Puerto Rico no existe una sola cámara cuando hubo un plebiscito que estableció que el puertorriqueño escogió esta medida. ¿¡Porque no se han echo escuchar y han dejado que hagan con nosotros los que les plazca!? Esto nos hubiese ya ahorrado millones de dólares, pero claro hubiese reducido las sillas de la dinastía que existen en el senado de nuestra isla y ellos no quieren eso. El puertorriqueño esta pagando, mientras los senadores tienen sueldos que muchas veces personas más preparadas que ellos no ven en muchos años. ¿Por qué las medidas de recortes no empiezan desde la punta de la pirámide? ¿Por qué se recorta desde abajo y no desde arriba? Me hago entender cuando digo que ellos son los primeros que tienen que recibir un sueldo mucho más por debajo de lo que ganan, que son ellos los que no pueden seguir subiendo sus sueldos, que son ellos los que tienen que empezar a pagar. Son ellos los que están a servicio de nosotros, no nosotros a servicio de ellos. Pero claro, es la costumbre del puertorriqueño decir “si no me incumbe que se fastidie”. Yo primero, yo segundo y yo tercero. Sin embargo nuestro gobernante hace un llamado para que personas voluntariamente sedan horas de trabajo para poder sufragar los problemas económicos. Lo primero que esto me provoco fue una carcajada de cinismo pues vi inmediatamente a través de su gran plan. Dejo en manos de los puertorriqueños abatidos, desesperados y desesperanzados el futuro de sus compatriotas. Gran plan pues cuando esto no de resultado el dirá “Yo le di la opción al pueblo, pero no hubo una respuesta positiva así que se tendrán que llevar a cabo medidas extremas.”
¿Que nos pasa Puerto Rico? Yo tengo la respuesta, se nos olvido la unión, la hermandad, la solidaridad, se nos olvido que si nos unimos podemos vencer a esta bestia.
Voy a tocar una fibra muy profunda en el corazón del puertorriqueño y voy a ser incisivo y preciso en mi argumento. Dios, para aquellos espirituales y creyentes, nos capacito a todos los seres humano con pensamiento y fuerza de acción, pero hemos sido sometidos a dogmas que nos hacen dependientes totales del gran arquitecto. Ya no nos movemos, se lo dejamos a Dios todo y me preocupa. Dios quiere que el hombre se mueva, fue su potestad darnos libre albedrío y yo fielmente creo que Dios no se entromete en los asuntos mundanos de los humanos pues son nuestros asuntos, es nuestra sociedad y este ser nos envió aquí a aprender y nadie aprende dejando que otro haga su trabajo. Creo que es hora de que dejemos de pedir que se haga el trabajo por nosotros, creo que es tiempo de aprender a rezar no para que Dios mejore las cosas sino para que nos de la fuerza, la inteligencia y la audacia de resolver nosotros, los ciudadanos, esta crisis. Porque mientras algunos miran al cielo por respuestas, aquí en la tierra existan los que se aprovechan y nos destruyendo desde abajo.
Es hora de despertar, es hora de unirnos y se nos esta haciendo tarde. Los engranajes están moviéndose y la gran maquinaria en contra del empleo de nuestros padres, tíos y vecinos esta en movimiento y puedo decirles algo con certeza, si ellos logran su cometido, nos veremos sumergidos en problemas mucho peores. Pues la solución actual solo traerá frustración, depresión, angustia y desesperación lo que traerá más suicidios, más crímenes, más problemas.
Existen otras soluciones y si nuestro colono, Los Estados Unidos de Norte América a encontrado una solución viable para esta crisis, ¿Por qué nosotros no? Les recuerdo que su situación es mucho más precaria que la nuestra, sin embargo en momentos de crisis ellos son más unidos que nadie.
Por ahora mi único propósito es llevarnos a una reflexión, clamando a una solución pacifica...
“Los verdaderos líderes ganan guerras sin levantar una sola espada, sin embargo en momentos donde la diplomacia falla la guerra se lleva a cabo con tal precisión que se asegura que un conflicto como el sobrepasado no vuelva a ocurrir.”
—Eduardo “Corax” José Juan Meléndez Rodríguez
viernes, 6 de marzo de 2009
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